Descubren en Teruel el primer fósil de Diplodocus fuera de Norteamérica
Spanish media report the discovery of a 25‑metre‑long Diplodocus fossil in Teruel, Spain, marking the first specimen of this genus found outside North America. The fossil is dated to about 150 million years ago, and all sources convey the same details.
First reported 11 hours ago · latest update 10 hours ago
Todos los diplodocus que se conocen ―un dinosaurio saurópodo de 25 metros de longitud que vivió hace unos 150 millones de años― proceden del mismo yacimiento norteamericano, el conocido como Formación Morrison, en el oeste de Estados Unidos. Sin embargo, el reciente hallazgo de uno de estos ejemplares en La Tejería (El Castellar, Teruel), “desafía nuestra comprensión de la distribución de los dinosaurios durante el Jurásico Superior”, escriben los investigadores de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis en la revista científica Journal of Vertebrate Paleontology. “El hallazgo de este saurópodo representa uno de los esqueletos de diplodócido más completos jamás descubiertos en Europa”, añaden.
En concreto, los paleontólogos de la Fundación Dinópolis hallaron 14 vértebras caudales del saurópodo (de la cola), excepcionalmente bien conservadas, y varios huesos en forma de “V” (arcos hemales o chevrons). Los saurópodos, popularmente conocidos como “cuellilargos”, eran animales herbívoros, cuadrúpedos, con cola y cuello largos y una cabeza relativamente pequeña en relación con la longitud total de su cuerpo.
Dentro de este grupo, los diplodócidos destacan principalmente por sus colas extremadamente largas. Sergio Sánchez Fenollosa, autor del artículo y paleontólogo especializado en Biodiversidad Evolutiva de la Universidad de Valencia, asegura que el “descubrimiento fue emocionante, al ver cómo las piezas del rompecabezas encajaban gradualmente”.
Y prosigue: “Desde las primeras etapas del estudio osteológico, observamos grandes similitudes con varios saurópodos diplodócinos. Al examinar la anatomía más detenidamente, empezamos a identificar una combinación de rasgos característicos de las especies de diplodocus. Luego, a medida que realizábamos diferentes análisis evolutivos, estos seguían apuntando en la misma dirección.
Con cada nuevo resultado, el panorama se aclaraba: estábamos ante un diplodocus”. El paleontólogo añade: “El resultado de la excavación constituye una de las pruebas paleontológicas más sólidas de episodios de dispersión e intercambio faunístico entre ambos continentes a través del proto-Atlántico durante el Jurásico Superior.
Este hallazgo nos permite comprender mejor los ecosistemas ibéricos del Mesozoico [250 a 66 millones de años] y la diversidad de dinosaurios saurópodos que habitaron el Jurásico europeo”. Los restos de dinosaurios del final del Jurásico y del comienzo del Cretácico son relativamente abundantes en la península Ibérica, encontrándose concentrados en tres áreas: la costa portuguesa, la costa asturiana y la cordillera Ibérica El diplodocus turolense vivió hace 150 millones de años, hacia el final del periodo Jurásico.
Su presencia en Europa aporta pruebas convincentes de que los dinosaurios podían migrar entre Norteamérica y Europa, probablemente cruzando puentes terrestres temporales que surgieron cuando el proto-Atlántico Norte experimentó fases de regresión marina. El diplodocus es uno de los dinosaurios más reconocibles del mundo, famoso por su enorme longitud.
Desde su descubrimiento en Estados Unidos en 1878 y a lo largo de principios del siglo XX, se han exhibido réplicas de esqueletos de diplodocus en importantes museos de historia natural de todo el mundo, convirtiéndolo en un símbolo de la paleontología mundial y en un icono muy apreciado de la vida prehistórica.
Su presencia en exposiciones y producciones audiovisuales sobre dinosaurios ha contribuido a que sea uno de los “lagartos terribles” más conocidos por el gran público. Alberto Cobos, director gerente de la Fundación Dinópolis, afirma que el ejemplar de El Castellar era semejante al de sus parientes norteamericanos (Diplodocus hallorum), lo que lo convierte en otro de los saurópodos gigantes del Jurásico español, junto a otros dinosaurios saurópodos de Teruel con características muy distintas a las de los diplodócidos, como el Turiasaurus y el Losillasaurus, entre otros.
El hallazgo también aporta nueva información sobre la gran diversidad de dinosaurios existente en el este de la península Ibérica. La zona donde se encontró el espécimen ha proporcionado numerosos fósiles de dinosaurios —incluidos saurópodos, terópodos, estegosaurios y ornitópodos—, lo que sugiere que estos antiguos entornos costeros albergaban ecosistemas complejos y diversos.
Los fósiles desenterrados se exhiben en la sala de dinosaurios del Museo Aragonés de Paleontología, en Dinópolis (Teruel).
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Hallado en Teruel el primer diplodocus fuera de Norteamérica
El ejemplar medía 25 metros y vivió hace 150 millones de años
11 hours ago · Vicente OlayaHallado en Teruel el primer fósil de Diplodocus fuera de Norteamérica - La Vanguardia
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